La Gran Carrera de Flip

>> martes, 3 de abril de 2018

Flip siempre ha sido el más admirado por todos sus amigos; y el más temido por sus enemigos. Lleva años entrenando duro: subidas y bajadas; terrenos arenosos y rocosos; con frio y con calor; con lluvia y bajo un sol abrasador. 

Todas las mañanas se despierta con el rocío que hace brillar a las plantas. Para empezar se da una buena ducha, desayuna de manera ligera y marca con astucia su ruta de entreno; una ruta cada vez más exigente. En cambio, hoy es diferente. Es el gran día; la Gran Carrera le espera.

El nerviosismo se apodera de todo su cuerpo. No le preocupa perder, sabe que ganará. Lo que más nervioso le pone es la presión que todos ponen sobre él. Cada año todo transcurre igual, él lo sabe: llegada de los participantes, lluvia de alabanzas, miradas de recelo entre corredores, preparación en línea de salida, señal de inicio, inicio de carrera, carrera, meta, medalla y, de nuevo, lluvia de alabanzas.

En cambio, este año no todas las miradas están puestas en él, también recaen sobre Flap, su gran contrincante, el que quiere arrebatarle su vida y todo lo que quiere. Últimamente le han llegado rumores que Flap ha estado entrenando día y noche, por zonas inexploradas, y viviendo mil y una aventuras que cuenta cada vez que llega al pueblo. Las lenguas cuentan que ha estado a punto de morir aplastado varias veces por enormes gigantes que no vuelan; y arrastrado por enormes pájaros que no caminan. Esas historias lo convierten en un héroe, en alguien a quién todos admiran solo por lo que se cuenta y no por lo que demuestra que sabe hacer.

Esos pensamientos recorren por la cabeza de Flip mientras están todos ya en línea de salía, preparados para escuchar la señal de inicio de la carrera. Todos realizan los últimos estiramientos y sus asistentes les hidratan para que se puedan deslizar mejor en el recorrido.

Flip mira a Flap. Flap mira a Flip. A Flip se le acelera el corazón mientras Flap le hace un guiño burlesco. Los asistentes canturrean, gritan sus nombres: Flip Flip… Flap Flap… Todo gira en torno a ellos dos, obviando a los demás corredores que también están deseosos de ganar y de fama.

¡Empieza la carrera! Todos los corredores empiezan con su máxima energía formando un gran pelotón. Flip intenta demostrar que su fama es bien merecida mientras mira como Flap se pone a su nivel sin el mínimo esfuerzo. Es un día nublado, frío y con el terreno embarrado, lo que hace más complicado su desplazamiento. Los corredores poco a poco se van quedando atrás, a una distancia ya importante de Flip y Flap, quienes ya van igualados en la carrera.

Los ojos de Flip miran con enfado a los de Flap sin darse cuenta que una roca está en medio de su camino. Cuando quiere darse cuenta, tropieza con la roca golpeándose fuertemente la cabeza. Mientras se recupera, Flap ya le tiene ventaja, demasiada ventaja. Flip, medio aturdido y decepcionado, intenta con todas sus fuerzas alcanzar a Flap, pero ve como éste ya está apunto de alcanzar la meta sin que nada pueda hacer. Las voces dejan de gritar Flip Flip, para gritar Flap campeón! Viva Flap!

De pronto, un destello ilumina todo su alrededor y un ruido enorme silencia todas las voces y gritos. No han pasado ni unos segundos, cuando unas enormes gotas de lluvia empiezan a caer como si de bombas se tratase. Esas gotas pronto empiezan a estar acompañadas de enormes bloques de hielo… ¡Granizo granizo! gritan todos mientras buscan refugio bajos las ramas y las hojas de los árboles y plantas. 

En pocos segundos un enorme granizo cae sobre Flap haciéndolo rodar unos metros hacia atrás. Flip tiene la meta a un palmo de distancia y corre con sus fuerzas rezando que ningún granizo caiga sobre él. Mientras corre mira hacia atrás y ve como un Flap aturdido y herido pide ayuda en medio de la intemperie. Un extraño sentimiento recorre el cuerpo de Flip cuando justo a su lado ve una gran hoja en el suelo. Sin pensárselo olvida la carrera, recoge la hoja y vuelve hacia atrás en busca de Flap esquivando gotas y granizos. Cuando llega junto a él, ambos se cubren con la hoja hasta que pasa la tormenta.

Una vez vuelve a salir el sol, todos los caracoles que habían asistido a ver la carrera corren a socorrerlos… ¿Estarán bien? Cuando retiran la hoja, comprueban que ambos están sanos y salvos, en un agujero que habían hecho en el suelo mientras se cubrían con la hoja.

A partir de ese momento, las lenguas empezaron a explicar la historia de un héroe, de un caracol llamado Flip, que decidió perder la Gran Carrera para ayudar a su gran contrincante bajo una lluvia de enormes trozos de hielo y grandes gotas de agua.

Flip se convirtió en un símbolo; en una Leyenda. A día de ese día la Gran Carrera cambió de nombre, llamándose ahora: La Carrera Solidaria de Flip, donde cada año pequeños y mayores comparten experiencias y donde el ganador de la carrera es el encargado de transmitir esas historias a las nuevas generaciones, luchando por su veracidad.

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